
Everybody’s gotta learn sometimes…
Hoy posteo rapidito, sin ava y sin tema porque los tengo olvidados. Para mí últimamente los días pasan uno tras otro sin ser diferentes. Son como las planas que le encargan a los niños de preescolar. Y la monotonía de éstas cosas ya me está cansando. Y disculpen que en mi blog sólo hable de mis problemas personales… pero yo siempre lo he visto así.
Para empezar traigo dos problemas: Mis hormonas, ¿Para qué lo niego? Si ya están llegando esos fatídicos días del mes en que mis contestaciones se reducen a gruñidos y a miradas homicidas.
Segundo, estoy harta de éste maldito lugar. Si, yo sé perfectamente que un viaje a Europa debe ser bonito y que debería estar feliz. Pero ésto no es un viaje! Vine a quedarme algunos años ¿Por voluntad propia? Claro que no.
Sucede que desde que tengo memoria hemos estado cambiando de ciudad, de casa, de escuela, de amigos, de conocidos, de todo. Y desde que tengo uso de razón sé que odio los viajes porque siempre me separan de lo que yo quiero y conozco. Pero realmente confiaba en que jamás llegara ese viaje al extranjero que mis padres esperaban (ansiosos, creo); pues esos viajes al extranjero se lo dan a personas con mucha suerte o que tienen buenas influencias y mi familia no tenía ninguna de esas.
Ahora bien, debo admitir que odiaba la carrera en la que estaba, pero fuera de ella mi vida era feliz! (Si bien, cree cierta fobia social hacia mis compañeros de la universidad), no había problema con las demás personas. Y todo en mi vida funcionaba como un relojito (excepto claro: la carrera). Por eso estaba a punto de tomar cartas en el asunto y cambiarme de carrera. Pero oh surprise! Antes de terminar el semestre me dieron destino a España.
Anoche estaba soñando algo que no tengo muy claro, sólo recuerdo que rompía algunas cosas y me enojaba con mis padres. Cuando desperté me di cuenta que seguía triste, y enojada; hasta ese momento me di cuenta que parte de mi depresión era mi resentimiento hacia ellos. Sé que intentan hacer lo mejor para mi, pero ¿alguien les pidió traerme? Yo sé que la mayoría de los hijos que se van al extranjero (del trabajo de mi papá), dejan sus estudios por los dos años que dura ésto (y sólo hay una excepción conocida, y eso porque su padre tiene intereses, digamos diferentes). Pero lo que sólo yo sé, y nadie tiene idea es que yo no tengo tiempo para vacacionar dos años! Tengo el tiempo encima y lo estoy despilfarrando como si fuera a vivir 200 años.
Estuve yendo a hacer ejercicio porque a un mes de haber llegado ya no hay nada que mitigue mi aburrimiento (ni mi frustración por estar aquí). Y ayer falté para poder terminar de leer amanecer (rompí record: 5 horas en acabarlo). Y hoy, simplemente porque no tenía ganas. Mis papás me han dicho cosas… que no hago nada (si, claro… mi mamá ya no limpia la casa, lo hago yo), que soy floja y demás. Ahora menos voy, si lo hacía era por mi voluntad. Y cada vez que ellos meten sus manitas en mi vida la convierten en algo miserable. Son los reyes midas de lo miserable. No me sorprende que mis hermanos se fueran de casa a los 16. Y ya no siento tanto cariño por ellos desde que me dejaron con mi tía en la preparatoria 2 años.
Ah, y la novedad del día, mi papá me amenazó (por no haber ido al ejercicio), con no comprarme más libros! Vaya amenaza! ¿Desde cuándo un padre amenaza a su hijo con quitarle los libros? Mejor que me quite el sistema de TV por cable (sin la TV, porque la uso esporádicamente para jugar Wii) Odio los canales que hay aquí, creo que no he prendido la TV desde… la semana pasada.
Aquí es muy difícil matricularse en una escuela, si llegas unos días tarde, ya simplemente no puedes entrar. Intenté hacer examen de admisión, pero mis padres quisieron llevarme a Francia (a pesar de que les dije que me importaba un pepino lo que hubiera en Francia) y ya no pude hacerlo, lo que significa que tendré que esperar y seguir con mi frustración por lo menos otros seis meses.
Cuando tenía 11 años soñaba con escaparme de la casa, y pensaba “cuando cumpla 18 me voy” y contaba los años que me faltaban. Por raro que suene, cuando cumplí los 18 recordé mi promesa “De 11 años no contaba con el poder del dinero”. Ah, si no fuera por el dinero ya me habría ido…
Dicen que eres antigua…
Éste es un digamos “audiopost” con algo de miel, aún así es un producto recomendado para todas las edades, sin azúcar ni aspartame.
Hay gente a la que no le gusta la música vieja, la que escuchaban nuestros padres, que simplemente va por la vida escuchando lo “nuevo” que sale, sin importar la letra o lo malo que sea en sí el “cantante”. A decir verdad yo escucho un poco de todo, tengo mi propia ley “escucha y después critica”. Admito que hay gente que canta “música” horrorosa y tiene talento; hay otro tipo de gente que no tiene talento, pero escribe (en el peor de los casos) le dan buenas letras.
Sea el caso, hace como 30 años, cuando mis papás aún eran novios y yo no tenía intenciones de existir aún, había un cantante llamado Erick, que cantaba una canción llamada antigua. La verdad su voz no es cosa del otro mundo, pero debo reconocer que es la letra de ésta canción lo que la hace realmente una joya. Nunca supe qué pasó con éste artista, he buscado por medio Google, y no sé que pasó con el, símplemente se desvaneció como muchos otros cantantes que las disqueras dejaron de apoyar.
Dicen que eres antigua con tu cara blanca y con tu falda larga,
Dicen que eres antigua porque llegas pronto de noche a tu casa,
Dicen que eres antigua porque me despides desde la ventana,
Dicen que eres antigua porque vales mucho y ellos no valen nada…
Life has to end… Love doesn’t.
En abril habíamos empezado a leer Taketori Monogatari (Cuento del cortador de bambú, data del año 909. Se considera la primera obra de ficción escrita en prosa de la literatura japonesa) y acababamos de entrar en la parte más interesante de la historia. “Para proteger a la princesa de los emisarios de la luna, el emperador decide rodear su palacio de soldados. Sin embargo, los emisarios logran llevarse consigo a la princesa. Lo único que ella deja atrás es una carta para el emperador y el elixir de la inmortalidad. Sin embargo, el emperador no quiere vivir eternamente en un mundo donde no esté la princesa. Y ordena que quemen el elixir en la cima de monte más cercano a la luna.” Éste es el pasaje que explica los orígenes del nombre del monte Fuji y, con éste pasaje, la historia llega apaciblemente a su fin. [...]
De pronto, tuve una horrible certeza. Por más tiempo que viviera, jamás podría esperar una felicidad mayor que la que sentía en aquel momento. Lo único que podía hacer era intentar conservarla para siempre. Me horrorizó la felicidad que sentía. Si la porción de dicha que corresponde a cada uno estaba fijada de antemano, en aquellos instantes quizá estuviera agotando la parte que a mí me correspondía para mi vida entera. Y, algún día, los mensajeros de la luna me arrebatarían a mi princesa. Entonces sólo me quedaría un tiempo tan largo como la vida eterna.
Un grito de amor desde el centro del mundo.
Kyoichi Katayama
Bienvenido a Route Venus, casa de los delirios no narcóticos, siéntete libre de ver lo que hay (que aunque no hay mucho) todo está hecho con amor (en ligeras cantidades XD). Te suplico que comentes (y de preferencia que sean críticas constructivas). Finalmente, te agradezco toda tu atención y espero que disfrutes tu estancia en el blog más abandonado de todo el internet (es donde el viento da la vuelta y se regresa). Atte. Mina